domingo, 25 de marzo de 2012

Regalos del Día de la Madre

Primer Domingo de Mayo

6 de Mayo de 2012. Son las 09:30 de la mañana y mamá se está haciendo la dormida, con un oído puesto tras la puerta de su habitación donde se oye el corretear de Esther y David, sus hijos de 5 y 7 años. Al oir abrirse la puerta, mami cierra rápidamente los ojos en absoluta complicidad con la ilusión de los pequeños...

¡Mamá, mamá! ¡Muchas felicidades! Una par de tostadas con mantequilla y mermelada ("mmmm, demasiada mantequilla, pero un día es un día" -piensa mamá-), café con leche y un vaso de zumo de naranja. Además, la bandeja viene coronada por dos regalos envueltos en el papel de seda que tres días atrás ella misma compró a petición de Esther, la mayor.

Siguiendo su papel, se hace la sorprendida y bosteza generosamente, ante la impaciencia de los peques para que abra sus regalos, ¿qué serán esta vez?.

Agradecida, les pide a ambos que se sienten en la cama uno a cada lado de ella, para hacer más solemne aún si cabe la apertura de los regalos. Primero toca el de David, por aquello de que es el más pequeño.

- ¡Ohh! ¡Qué bonito, David! ¿Dónde lo has comprado? - pregunta mamá.
- No lo he comprado, ¡lo he hecho yo sólo! - protesta a su vez el pequeño.
- ¿De verdad? ¡Pues es una maravilla y me encanta! ¡Es el cenicero de arcilla más bonito que he visto en mi vida!

Después de cubrir de besos a David, se dirigió a Esther, interrogándola a su vez.
-¿Y tú? ¿Me has comprado algo o también lo has hecho tú sola?
- Ahh, ya lo verás, ¡ábrelo! - espetó ansiosa  la niña.

Mamá alcanzó el otro regalo, que si bien ya intuía que podría ser, habida cuenta la lista de materiales que había tenido que comprar "para un trabajo del colegio", siguió en su papel y lo fue abriendo despacio, con toda la solemnidad y nerviosismo que pudo aparentar.

- A ver, a ver... ¡Madre mía Esther! ¡Es precioso! - exclamó mamá al descubrir otrora una caja de zapatos, ahora una caja de zapatos forrada con fieltro rojo carmín.
-¡Mis niños! ¡Venid aquí a darme un abrazo! - cocluyó.

A nosotros, los hijos que antaño hicimos con tanta ilusión esos regalos en el colegio, nos toca seguir homenajeando a nuestras madres, auténticas santas y sufridoras de nuestros vaivenes, en el día de la Madre. Si bien, y tal y como escribimos en el día del Padre, madre se es todos los días, nunca está de más un reconocimiento especial en un día especial. Por ello, dado que ya no es de rigor la pretecnología (desgraciadamente), seamos originales y démosla algo diferente y que de verdad le haga disfrutar. He aquí una relación de posibilidades:

- Un Fin de Semana Romántico con papá, en un hotel rural con encanto, incluyendo masajes, spa, cena romántica...
- Cumplir su sueño, nadar con delfines
- Para las amantes del motor (que las hay), ¿qué tal un paseo por el tiempo a bordo de coches clásicos?
- Para las más dulces, un curso de cómo hacer chocolate y bombones.
- Para las místicas, ¿no sería un buen regalo un curso de elaboración de velas e incienso natural?
- Para las más lanzadas, una terrorífica velada en la casa del miedo.
- Para las más cosmopolitas, una semana de inglés intensivo aprendiendo cocina (¡superdivertido!)
- Y para las "mamás gallinas", aquellas que no entienden la vida sin sus polluelos, ¿por qué no disfrutar de una escapada en familia, niños incluidos?

Sea lo que sea, como hija o como madre, os rogamos que al menos déis un fuerte abrazo y un "muchas gracias" de todo corazón a vuestra madre. ¡Disfrutadla!